viernes, 11 de junio de 2010

Método único.


La falta de confianza en uno mismo,  
Aparentemente es uno de los grandes males que acosan a la gente de hoy en día.
Los sentimientos de confianza dependen del tipo de pen­samientos que habitualmente ocupan nuestra mente.  
El secreto es llenar la mente con pensamientos de fe, con­fianza y seguridad.
Esto forzará hacia afuera o expulsará to­dos los pensamientos de duda,
Toda la falta de confianza.

Método úni­co.
En el ajetreo de la diaria existencia se hace necesario disciplinar los pensamientos si se pretende reeducar la mente, para hacer de ella una planta productora de poder.
Es posible incluso, en medio del trabajo diario, llevar pensamientos reconfortantes a su conciencia.
Déjeme contarle cómo una persona hizo esto usando un método:

En una mañana de invierno vino a recogerme al hotel, en una ciudad del Medio Oeste, para llevarme a un pueblo que estaba a unas treinta y cinco millas de allí,
A fin de que cumpliera con el compromiso de una conferencia.
Subimos a su coche, que principió a caminar a bastante velocidad por la carretera resbaladiza; como iba un poco más rápido de lo que juzgué conveniente,
Le recordé que teníamos suficiente tiempo, para que fuera más despacio…

-No se preocupe por la forma en que manejo - me con­testó -;
Antes, también, estaba lleno de toda clase de preo­cupaciones;
Pero me he sobrepuesto a ellas. Me daba miedo todo;
Me cohibía un viaje en automóvil o en avión,
Y si al­guien de mis familiares se marchaba estaba preocupado has­ta que volvía.
Siempre tenía el presentimiento de que algo malo iba a suceder y me hacía la vida insoportable.
Estaba lleno de desconfianza en mí mismo y de sentido de inferio­ridad.
Mi estado mental se reflejaba en mis negocios, los cuales no andaban muy bien;
Pero acerté con un magnífico plan que echó todos esos sentimientos de inferioridad fuera de mi mente,
Y ahora vivo con una sensación de confianza, no sólo en mí mismo,
Sino en la vida en general.
En esto con­sistía «el magnífico plan»:
Señaló hacia dos grapas sujetas al tablero del coche,
Inmediatamente debajo del parabrisas;
Metió la mano en la gaveta, de los guantes y extrajo un pa­quete de pequeñas tarjetas. Seleccionó una y la fijó en la grapa. Se leía:

«Si tienes fe..., nada te será imposible.» (Ma­teo, 17:20).
Quitó aquella tarjeta, expertamente barajó de nuevo las tarjetas, con una mano,
Mientras manejaba, y es­cogió otra, que sujetó en la grapa. Esta decía:

«Si Dios está con nosotros, ¿quién podrá estar en contra?» (Romanos, 8:31).
-Soy agente viajero - manifestó - y manejo todo el día visitando a mis clientes.
He descubierto que mientras un hombre maneja pasan por su mente toda clase de pensamien­tos. Si su orden de ideas es negativo, tendrá muchos pen­samientos negativos durante el resto del día y eso, natural­mente, es malo para él.
Tal era mi caso. Manejaba todo el día. Entre una visita y otra,
Pensaba con temor en la derrota e incidentalmente, por esta razón, mis ventas bajaban. Pero desde que uso las tarjetas mientras manejo, confiando las palabras a la memoria,
He aprendido a pensar de manera di­ferente.
La antigua inseguridad que me acosaba ha desapa­recido, simplemente,
Y en lugar de pensamientos cobardes de fracaso o inutilidad,
Tengo pensamientos de FE y de Reso­lución.
En verdad es maravillosa la forma como este méto­do me ha hecho cambiar:
Me ayuda, también, en los nego­cios, pues:
¿Cómo puede esperar alguien realizar ventas si mientras se dirige al lugar del negocio piensa que no va a lograr ninguna venta?

Nues­tro vendedor, efectivamente, creó resultados  positivos  por medio de pensamientos vitales de valor y confianza con su procedimiento de colocar, en el coche, las tarjetas frente a él.
Sus poderes, curiosamente inhibidos, por una psicología de derrota, entonces fluyeron fuera de su personalidad, en la que las actitudes creadoras habían sido estimuladas.
Norman Vincent Peale. Del Libro  El Poder del Pensamiento Tenaz.
Sin duda alguna un muy buen método, que sería conveniente aplicar a la vida diaria, sea cual fuera nuestra profesión.
SIMONA.

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